Bits de felicidad

Llegar a casa tras un día de trabajo agotador, servirte un refresco, coger un bit de felicidad para no manchar la mesa y por fin, sentarte en el sofá. Mirar por la ventana. Poner las piernas en alto. Disfrutar de un sorbo y mirar la mesa donde has dejado el posavasos. Distinguir su letra. Coger el bit y tratar de recordar cómo era su sonrisa. Leer de su puño y letra ese consejo que te dió el día de tu boda: “Lucha siempre por aquello que amas. Mamá”.