Azulejo hexagonal decorado y con nombre

Me siento en el estudio, enciendo el flexo, coloco los azulejos y el resto de materiales sobre la mesa. Mi trapo no puede faltar. Limpio cada uno de los azulejos uno a uno con cariño y me pongo a trabajar. Los colores fluyen al ritmo de la música que tengo puesta de fondo, muchas veces no como me gustarían, descarto el azulejo, comienzo con otro. Éste si hará feliz al invitado para el que está destinado.